TIJUANA.- Los niños, niñas y adolescentes que han llegado a esta frontera requieren atención psicológica pues la mayoría han sido testigos de la violencia en sus comunidades de origen.

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“Mi hijo el miró cuando mataron, llegó así porque él nunca había visto eso que mataran delante de él, de hecho él dice que van a venir por mí, si ya me dijeron…”, explica una mujer en contexto de movilidad.

Como la historia de esta madre, hay muchas en la frontera. La carga emocional que viven las familias que han sido desplazadas por la violencia no tienen precedentes en esta zona, niños que vieron cómo asesinaron a sus familiares, tiene un impacto en la salud mental de estos niños y niñas migrantes.


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 “Si digamos tiene un impacto/ efecto socioemocional ahí la gente subestima el tema de salud mental en los niños migrantes en los niños afectados por la violencia imagínate un niño afectado por la violencia a veces esto puede tardar décadas”, explica la representante de UNICEF en México.

Los albergues en Tijuana están al tope y se calcula que el 40 por ciento de la población migrante es menor de 18 años en la ciudad, muchas son las historias de terror y desolación como es el caso de Rosario a quien el crimen organizado mató a su padre y sus hijos tienen conocimiento de esta historia

“Ellos estaban pequeños cuando lo de mi papá, saben que no tengo papá, pero no saben porque…”, explica una madre migrante.

UNICEF trabaja en al menos 8 albergues en Tijuana donde brinda apoyo, sin embargo, ninguna ayuda de este tipo es suficiente.

 “Yo creo que son cosas que finalmente le deben dar continuidad algunas de las organizaciones que estamos no tienen todas las instalaciones necesarias para poder dar esas sesiones con terapeutas como la que esta ahora aquí adentro que son un respiro, debería de haber un poco más…”, señala José María García, coordinador del albergue Juventud 2000.


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