AGENCIAS.- Verónica Guadalupe Benítez Vega de 21 años, su esposo la mató de 17 puñaladas para culminar por destrozarle el rostro con un tabique.

“Hay días que nos levantamos con la esperanza de verla en casa. Pensamos que es un sueño, pero desgraciadamente, no lo es", dice Jesús Benítez Estrada padre de Lupita.

Los hechos ocurrieron el 6 de julio de 2017 a solo seis meses de haberse casado en el Estado de México.

“Ella recibió 17 puñaladas (en el pecho) y le destrozaron la cara con un (tabicón) de tres kilos", narra mientras permanece sentado en un sillón y a un costado de un altar, donde la fotografía de "Lupita" y la flama de dos veladoras mantienen la esperanza de encontrar justicia por completo.

La imagen -adornada con un marco color negro- refleja la esencia de "Lupita", la hija más pequeña. "Mi hija era muy alegre y siempre tenía una sonrisa para todos", cuenta el señor.

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La hermana de Lupita narra como recibió una llamada anónima donde le indicaban que fuera de inmediato a la casa de la víctima porque la estaban golpeando.

Solo cinco minutos tardó en trasladarse cuando encontró el cuerpo de Lupita completamente irreconocible y junto a ella estaba la madre de Luis Ángel el esposo.

Minutos después apareció Luis Ángel en el lugar donde quedó el cuerpo de su esposa, quien era estudiante de la carrera Bioquímica Diagnóstica en la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán, plantel de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Él quería que lo abrazara y le pregunté qué le había hecho a mi hermana (...) y sólo decía: 'Dime que salve a Lupita y a mi hijo'. Me agarraba de la ropa y me repetía lo mismo, una y otra vez", externa la joven de 30 años de edad para Excélsior.

En sus primeras versiones, el esposo dijo que ambos habían sido víctimas de un intento de robo y secuestro de su bebé, quien apenas había cumplido tres meses. Sin embargo, Luis Ángel Reyes cayó en contradicciones y en las investigaciones se demostró que la joven se había defendido y arañado a su agresor.

Dos personas pasaron cerca de la escena del crimen aquel día y vieron cómo "Lupita" fue golpeada por su esposo y su suegra a plena luz del día.

A más de dos años la familia vive con miedo

A más de dos años y medio de aquel suceso trágico para la familia Benítez Vega, el señor Jesús se cuestiona: ¿por qué tú? ¿por qué así? y ¿cómo Luis Ángel se atrevió a asesinar a su hija? mientras recorre aquella calle donde falleció Verónica Guadalupe.

La falta de reconocimiento de la gravedad de los feminicidios, la negativa de las autoridades, la impunidad y la corrupción al interior de instancias mexiquenses judiciales obligaron a los papás de la víctima a convertirse en investigadores y emprender una lucha contra el Estado para reconocer el crimen como feminicidio.

La fuerte presión ejercida por los papás, a través de manifestaciones y medios de comunicación, que se logró canalizar el expediente a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México y dar inicio el juicio oral contra el agresor.

Un año y siete meses después fue declarado culpable y le otorgaron una sentencia de 55 años de cárcel, a pesar de haberse solicitado la pena vitalicia. Empero, la defensa legal del agresor decidió interponer un recurso de apelación, al exponer su inocencia y la falta de elementos para calificar el asesinato como feminicidio.

Por tanto, la contraparte hizo lo propio con una apelación adhesiva penal, sin trastocar aspectos como la responsabilidad y la reparación del daño, y realizó un estudio para identificar todas las penas máximas dictadas por jueces, magistrados y ministros respecto a los casos de violencia de género.

La Segunda Sala de Apelación del Distrito Judicial de Tlalnepantla celebró la audiencia de la apelación en mayo de 2019 y los magistrados desestimaron todos los argumentos de los abogados del sentenciado. "A nosotros nos da la razón en los argumentos respecto a la individualización de la pena privativa de la libertad", menciona.

Con ello se ordenó aumentar la sanción a 62 años y seis meses de prisión para el agresor. "Es una de las penas más elevadas en el Estado de México para un caso individualizado de una víctima y un victimario", acentúa.

Si bien la familia Benítez Vega ganó esta lucha, aún vive atemorizada y bajo la incertidumbre de las amenazas recibidas por los familiares del feminicida y la presunta participación de la mamá de Luis Ángel en el asesinato.


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