Romina vence leucemia linfoblástica tras 4 años de tratamiento

Romina tenía dos años, cuando en marzo de 2018, luego de hacerle estudios de laboratorio, se envió al servicio de urgencias pediátricas del Hospital de Ginecopediatría con Medicina Familiar No. 31, del IMSS, en Mexicali.

MEXICALI.- Luego de cuatro años de una agotadora lucha de tratamientos complicados y múltiples traslados a unidades hospitalarias del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Baja California, Romina “N” recibió su alta médica y ahora es una niña con una mejor expectativa de vida, pues logró vencer la leucemia linfoblástica aguda.


Romina tenía dos años, cuando en marzo de 2018, luego de hacerle estudios de laboratorio, se envió al servicio de urgencias pediátricas del Hospital de Ginecopediatría con Medicina Familiar (HGP/MF) No. 31, del IMSS, en Mexicali. El diagnóstico fue confirmado a sus padres: la pequeña tenía leucemia. No obstante, estos enfrentaron la noticia con esperanza al tratarse de una enfermedad, hasta cierto punto, curable.


Posteriormente, a la menor se le realizaron estudios en el Centro Médico Nacional “La Raza”, de la Ciudad de México, donde fue candidata a un trasplante de médula, lo que aumentó Ia preocupación y el miedo por parte de sus padres.
El especialista en Hematología pediátrica del HGP/MF No. 31 y tratante médico de Romina, doctor Rey Manuel Hurtado Llamas, expresó que la leucemia linfoblástica aguda es uno de los cánceres infantiles más comunes y, si bien tiene un pronóstico favorable, requiere de tratamientos de tiempo prolongado, con riesgos, complicaciones y posibles secuelas que van a depender de la respuesta de cada organismo.


El doctor detalló que la menor llegó grave al servicio de urgencias del HGP/MF No. 31 y después de estabilizarla, mediante tratamientos iniciales, transfusiones sanguíneas, se le realizaron estudios especializados que confirmaron el diagnóstico.


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El tratamiento, explicó, se compone de tres etapas: en primer lugar está la inducción a la remisión, considerada la más crítica; en segundo lugar se encuentra la intensiva, con una duración aproximada de tres meses, y en tercer lugar está la consolidación, de menos intensidad, pero mayor duración, lo que permite al paciente el regreso paulatino a una vida normal.

Hurtado Llamas detalló que “la etapa inicial de esta enfermedad es crítica; por elllo, en estos casos, como médicos, debemos dar la noticia con mucho tacto; ser realistas, pero al mismo tiempo transmitir tranquilidad a los padres, ya que están muy afectados emocionalmente”.

Al tiempo que Romina recibía su tratamiento de quimioterapia en el HGP/MF No. 31, se efectuaba el trámite y protocolo de trasplante en el Centro Médico Nacional “La Raza”; sin embargo, con la llegada de la pandemia por COVID-19, el proceso se detuvo y se continuó con el plan inicial, el cual dio resultados satisfactorios.

A cuatro años de haber enfrentado todo este proceso con su hija, Karen “N” y Gerardo “N” se muestran agradecidos con el IMSS porque siempre contaron con la ayuda de su médico, personal de enfermería y todo el equipo multidisciplinario. “Nuestra vida ha cambiado, ahora la valoramos más y estamos muy agradecidos porque nunca nos faltó la quimioterapia ni medicamentos, gracias a ello la niña está aquí con nosotros”, comentaron.

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