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Tijuana

Lavado de pies a migrantes en Tijuana marca el Jueves Santo

Lavado de pies a migrantes en Tijuana se realizó en el Instituto Madre Asunta durante Jueves Santo como acto de fe y solidaridad.

Alejandra Guerra3 de abril de 2026Tijuana

Lavado de pies a migrantes en Tijuana fue realizado la tarde de este Jueves Santo en el Instituto Madre Asunta, como un acto simbólico de fe, acompañamiento y servicio hacia personas en contexto de movilidad que actualmente se encuentran en la frontera.

La ceremonia se llevó a cabo en las instalaciones del albergue ubicado en la colonia Postal, donde integrantes de la Coalición Pro Defensa del Migrante reprodujeron la escena bíblica en la que Jesucristo lava los pies de sus discípulos. En esta ocasión, el gesto estuvo dirigido a personas migrantes en tránsito y deportadas de Estados Unidos, entre ellas mujeres, hombres y menores de edad.

Más allá del acto religioso, la actividad también puso sobre la mesa la realidad que enfrentan quienes llegan a Tijuana en busca de refugio, apoyo o una nueva oportunidad. El lavado de pies se convirtió así en un momento de reconocimiento a la dignidad de personas que atraviesan procesos de desplazamiento, separación familiar, incertidumbre y desgaste emocional.

Albertina María Paoletti, directora del Instituto Madre Asunta, señaló que este tipo de ceremonias también reflejan la carga emocional y psicológica que muchas personas migrantes llevan consigo al llegar a un albergue. Indicó que actualmente en ese espacio se atiende a 32 personas, en un contexto marcado por necesidades no sólo materiales, sino también de contención humana.


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Lavado de pies a migrantes en Tijuana visibiliza fe, servicio y frontera

El lavado de pies a migrantes en Tijuana se realizó como parte de las actividades de Semana Santa, pero también como un mensaje público sobre el papel que desempeñan los albergues y organizaciones civiles en la atención a personas en movilidad.

Durante la ceremonia, Claudia Portela destacó que este gesto remite a una actitud de servicio que sigue teniendo sentido en espacios donde diariamente se acompaña a personas desplazadas. Señaló que, para quienes trabajan en casas del migrante y refugios, acciones como esta invitan a reflexionar sobre la importancia de tender la mano a quienes atraviesan una situación vulnerable.

En una ciudad fronteriza como Tijuana, donde convergen historias de deportación, tránsito y búsqueda de asilo, el lavado de pies a migrantes en Tijuana adquiere un significado que va más allá de lo litúrgico. La escena habla de hospitalidad, de escucha y de una realidad que muchas veces queda reducida a cifras o discursos oficiales.

La ceremonia también permitió recordar que la experiencia migratoria no sólo implica traslados o trámites, sino afectaciones emocionales profundas. Quienes llegan a estos espacios suelen enfrentar miedo, cansancio, desarraigo y procesos de duelo por lo que dejaron atrás o por lo que no pudieron concretar.

Instituto Madre Asunta recibió a personas migrantes y deportadas

El acto se realizó en el Instituto Madre Asunta, uno de los espacios de atención a personas migrantes en Tijuana. Ahí participaron personas que actualmente se encuentran en tránsito o que fueron deportadas desde Estados Unidos, dentro de una ceremonia cargada de simbolismo religioso y sentido comunitario.

La presencia de mujeres, hombres y menores de edad también mostró la diversidad de perfiles que hoy enfrentan la movilidad forzada en la frontera.

Lavado de pies a migrantes en Tijuana pone foco en la dimensión humana

En medio de las celebraciones de Semana Santa, esta actividad buscó visibilizar la dimensión humana de la migración. No se trató sólo de una tradición religiosa, sino de una forma de recordar que detrás de cada proceso migratorio hay personas con historias, heridas y necesidades concretas.

El gesto de lavar los pies, en este contexto, funcionó como una señal de respeto, cercanía y reconocimiento a quienes viven en movimiento, muchas veces en condiciones de alta vulnerabilidad. En Tijuana, ciudad acostumbrada a mirar de frente la migración, la ceremonia volvió a colocar en el centro la necesidad de acompañar con empatía y dignidad.

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