NASHVILLE.- Estados Unidos venció este miércoles 3-1 a Jamaica en el Nissan Stadium de Nashville y jugará la final de la Copa Oro contra la selección de México que dirige el argentino Gerardo Martino.

En un encuentro que tuvo que ser interrumpido durante cerca de una hora y media por una tormenta eléctrica, los locales fueron muy superiores a los Reggae Boyz y avanzaron a la última instancia gracias a los tantos de Weston McKennie a los nueve minutos y Christian Pulisic (52, 87), que neutralizaron el gol de Shamar Nicholson (69).

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México y Estados Unidos, los dos máximos favoritos a hacerse con el título, han levantado el trofeo en 13 de sus 14 ediciones y se verán las caras el domingo en el Soldier Field de Chicago.

Jamaica y Estados Unidos se habían convertido en enemigos íntimos en los últimos tiempos: los caribeños dejaron afuera a los norteamericanos en las semis del 2015 y éstos se alzaron con la copa en 2017 al derrotarlos 2-1 en la final, mientras que los Reggae Boyz se impusieron 1-0 en un amistoso en la previa del torneo actual.

Los locales, que no habían concedido ni un solo gol en toda la Copa Oro, se habían llenado sin embargo de dudas en su escueto triunfo 1-0 ante Curazao en cuartos.

Y, para evitar una mayor disciplicencia de sus pupilos, el DT Gregg Berhalter decidió introducir hasta cuatro modificaciones en su once inicial, entre ellas la inclusión del ariete Jozy Altidore en detrimento de Gyasi Zardes.

Aún con el miedo en el cuerpo por su desempeño en su último encuentro, los de las barras y las estrellas quisieron sentenciar la semifinal desde los compases iniciales.

Así, Pulisic dejó la primera ocasión clara al primer minuto con una magistral jugada individual por la izquierda cuyo pase no encontró rematador, Paul Arriola erró un remate a boca de jarro a los cuatro y Reggie Cannon, a los siete, disparó al lateral de la red cuando los aficionados ya cantaban el gol.

Tres en 420 segundos. De la cruz ante Curazao, a la cara frente a Jamaica con una nueva final entre ceja y ceja.

Y a la cuarta fue la vencida: Michael Bradley encontró por el carril derecho a Cannon, el lateral centró al corazón del área y McKennie apareció por sopresa para, ahora sí, vencer al arquero Andre Blake.

El dominio era absoluto. La sensación de que el segundo podía llegar en cualquier momento, también. Pulisic la estrelló en el vertical en un lanzamiento de falta y el vendaval se transformó en tormenta. La misma que interrumpió durante casi una hora y media el juego mientras pasaba por Nashville.

Con la vuelta al campo, el control se tornó en frialdad e imprecisión. Jamaica entró en cambio en calor y gozó de la primera clara a los 18 con un mano a mano de Leon Bailey, que remató mordido a las manos de Zack Steffen.

El arquero local volvió a brillar poco después con otra gran atajada a un tiro fuerte y lejano de Junior Flemmings.

El “momentum” había virado y solo Pulisic, con maravillas solo al alcance de su talento, se salía de un guión plano que ya se había visto durante el campeonato.

Así, dejó la jugada individual de la contienda a los 37 driblando a dos oponentes con un taco mágico e hizo el segundo en el 52 al aprovechar un rechazo del portero a un disparo previo de Jordan Morris.

El atacante del Chelsea inglés entraba a sus 20 años en la historia de la Copa Oro al firmar el tanto número 900 de la competición.

Zardes ingresó al campo y tuvo en sus botines el definitivo 3-0, pero fue Shamar Nicholson el que recortó distancias a los 69 con un gran testarazo.

A partir de ahí, los caribeños se volcaron en busca de un empate que nunca llegó y Pulisic sentenció la contienda tras beneficiarse de otro rechazo dentro del área.

El domingo, estadounidenses y mexicanos chocarán en una final soñada entre los dos cuadros más condecorados del evento: los de las barras y las estrellas intentarán igualar los siete títulos de los aztecas mientros éstos buscarán ampliar su ventaja en el clásico regional.

Fuente: El Debate