TIJUANA.- Edith Flores Félix, enfermera de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) No. 33, ha dedicado los últimos 12 años de su vida al servicio de la derechohabiencia en los principales hospitales y clínicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en Tijuana.

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Días antes de la Navidad, en el 2020, se disponía para una jornada más de trabajo; sin embargo, no pudo hacerlo porque comenzó a presentar dolor muscular, tos y demás síntomas, pensando que sería una gripe común, pero no fue así.

Edith acudió a un filtro respiratorio del IMSS donde le diagnosticaron positiva para COVID-19. Su condición le permitió regresar a casa para iniciar con su tratamiento, pero el Virus SARS-CoV-2 fue agresivo con su organismo y requirió la administración de oxígeno.


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Los problemas respiratorios se complicaron y fue hospitalizada dos días después inevitablemente fue intubada. “Yo sabía que estaba en buenas manos, pero tenía mucho miedo, sólo pensaba en mis tres hijas y en mi familia”, recuerda Edith.

Debido a su gravedad fue trasladada al Hospital General Regional (HGR) No. 1 para atenderla en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del área COVID donde permaneció conectada al respirador mecánico durante dos meses.

Edith estuvo dos meses intubada con pulmones dañados

“Estuvo mucho tiempo intubada, sus pulmones estaban seriamente comprometidos; sin embargo, su fortaleza fue ejemplar, y respondió poco a poco al tratamiento que el equipo de intensivistas proporcionó”, dijo el doctor Carlos Alberto Aguayo Hernández, jefe de la UCI del HGR No.1.

A pesar del cuadro crítico que presentaba, el cuerpo de Edith, respondió a los cuidados y tratamiento que recibía y el COVID-19 no afectó otros órganos, como el cerebro, corazón, hígado o riñones, donde los daños son comunes por el tiempo de tratamiento.

 El equipo médico decidió darle una oportunidad adicional para salir adelante, realizar una traqueotomía e intentar retirar el respirador mecánico. Poco a poco Edith empezó a tomar oxígeno por ella misma y  logró que la extubaran.

 “Desperté y vi a todos los compañeros a mi alrededor, aplaudían, se reían y algunos lloraban. Estoy muy agradecida por todo lo que hicieron por mí y como trataron a mi familia. Me sentí muy cerca de la muerte y me salvaron”, reconoció con lágrimas en los ojos Edith.

Cuatro meses después de los primeros síntomas, esta enfermera del IMSS continúa rehabilitándose en casa,  para recuperar su capacidad pulmonar y la movilidad en su cuerpo, así como disfrutar de sus hijas, de su familia y regresar a trabajar al IMSS.


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