
¿Negocio o reto estructural? El impacto económico del Mundial 2026 en Norteamérica
El Dr. Alejandro Díaz-Bautista analiza cómo el Mundial 2026 impactará las inversiones, el turismo y la infraestructura en México, EE. UU. y Canadá, y los retos particulares de la región.
El Mundial de 2026, organizado conjuntamente por México, Estados Unidos y Canadá, representa uno de los eventos deportivos con mayor impacto económico de la década. Su magnitud con 48 selecciones, 104 partidos y una infraestructura trinacional convierte al torneo en un catalizador de inversión, movilidad humana y proyección internacional.
Desde una perspectiva académica, el análisis económico debe considerar no solo los efectos inmediatos en gasto turístico e infraestructura, sino también los impactos estructurales en competitividad urbana, integración regional y posicionamiento global.
El gigante del consumo: El impacto en Estados Unidos
Para Estados Unidos, sede de la mayoría de los partidos, el Mundial se inserta en una economía altamente diversificada y con capacidad instalada suficiente para evitar gastos excesivos en infraestructura. Su impacto económico se concentra en turismo internacional, consumo interno y fortalecimiento de ciudades sede como Nueva York, Los Ángeles y Miami.
Estudios de mega eventos previos sugieren que el gasto turístico directo puede superar los 5 mil millones de dólares, impulsado por visitantes de alto poder adquisitivo. Además, el torneo refuerza la estrategia estadounidense de consolidarse como destino global de entretenimiento deportivo, complementando ligas como la NFL y la MLS.
Canadá y la atracción de talento global
En Canadá, el impacto económico es más acotado en número de partidos, pero significativo en términos de posicionamiento internacional. Ciudades como Toronto y Vancouver utilizan el Mundial como plataforma para atraer turismo, inversión y talento especializado, alineándose con su estrategia de economía del conocimiento.
El gasto en infraestructura, aunque menor que en otros países anfitriones, se orienta a modernizar sistemas de transporte, seguridad y servicios urbanos, lo que genera beneficios de largo plazo. Desde una perspectiva macroeconómica, el Mundial contribuye a la marca país y a la proyección de Canadá como nación multicultural y estable.
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Los desafíos estratégicos para México
Para México, el Mundial representa una oportunidad económica estratégica, aunque con desafíos particulares. Ciudades sede como Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México pueden aprovechar el evento para mejorar infraestructura urbana, transporte y conectividad digital.
No obstante, México enfrenta retos en materia de seguridad, regulación y financiamiento público, que condicionan la magnitud del impacto económico. A nivel estructural, el Mundial puede fortalecer la competitividad urbana y consolidar al país como destino turístico global, siempre que se implementen estrategias de largo plazo.
Un motor de integración para Norteamérica
En conjunto, el Mundial 2026 funciona como un mecanismo de integración económica norteamericana. Los tres países se benefician de flujos turísticos compartidos, coordinación logística y promoción conjunta, reforzando la idea de Norteamérica como región económica interconectada. En síntesis, el Mundial 2026 es un activo económico estratégico que, bien gestionado, puede generar beneficios duraderos.
Sobre el autor: El Dr. Alejandro Díaz-Bautista es Profesor Investigador en Economía Internacional en El Colef. Distinguido miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, y ex académico en UCSD, UC Irvine e Iberoamericana.
