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Baja California

Cocina sin Género en Rosarito busca romper estereotipos en adolescentes

Cocina sin Género en Rosarito reunió a jóvenes de la Policía Juvenil para promover igualdad en el hogar y romper estereotipos sobre las tareas domésticas.

Alejandra Guerra29 de marzo de 2026Baja California

Cocina sin Género en Rosarito reunió este sábado a jóvenes de la Policía Juvenil de Playas de Rosarito en una actividad enfocada en promover la igualdad dentro del hogar y cuestionar la idea de que las tareas domésticas corresponden solo a las mujeres.

La jornada fue presentada como una estrategia formativa para trabajar con adolescentes y sus familias en temas de corresponsabilidad, prevención de violencias y construcción de relaciones más igualitarias desde edades tempranas. En total, participaron 32 menores de entre 14 y 17 años, además de madres y padres de familia.

De acuerdo con autoridades de seguridad del municipio, el propósito de esta dinámica es enseñar que cocinar, limpiar y realizar labores del hogar no debe entenderse como una obligación exclusiva de un género. La apuesta, señalaron, es que las nuevas generaciones crezcan con una visión distinta sobre la vida familiar y el reparto de responsabilidades en casa.

La actividad formó parte del programa de la Policía Juvenil de Rosarito, que además incluye pláticas preventivas sobre adicciones, sexualidad, disciplina y actividades deportivas. La intención, según lo expuesto por mandos del programa, es reforzar valores y ofrecer herramientas que impacten en la vida cotidiana de las y los adolescentes.


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Cocina sin Género en Rosarito y formación en igualdad

La iniciativa Cocina sin Género en Rosarito pone sobre la mesa una discusión que sigue presente en muchas familias: quién hace las tareas domésticas y bajo qué ideas se reparten esas responsabilidades. En este caso, la actividad buscó desmontar la noción de que la cocina es un espacio reservado para las mujeres.

El secretario de Seguridad de Rosarito, Héctor Manzo Ruvalcaba, explicó que el mensaje central de Cocina sin Género en Rosarito es que todas las personas suman dentro de una familia y, por lo tanto, las actividades del hogar deben compartirse.

Desde la coordinación de Programas Preventivos también se planteó que este tipo de ejercicios puede ayudar a que niñas, niños y adolescentes crezcan con menos estereotipos y con una visión más equitativa sobre la convivencia en casa. En ese sentido, Cocina sin Género en Rosarito no se limita a una actividad recreativa, sino que funciona como una intervención educativa con perspectiva de igualdad.

Participaron adolescentes y familias de la Policía Juvenil

La actividad fue dirigida a 32 menores de entre 14 y 17 años, acompañados por padres y madres de familia. De acuerdo con Christian Pérez, subdirector de Programas Preventivos, uno de los objetivos fue que las y los adolescentes entiendan que cocinar no es una tarea exclusiva de las mujeres.

Además de este grupo, las autoridades informaron que ese mismo sábado acudieron más de 200 menores a la agrupación de la Policía Juvenil en el Cobach Primer Ayuntamiento, así como 36 jóvenes al grupo de Primo Tapia.

Ese dato muestra que el programa tiene presencia constante en Rosarito y que las actividades formativas no se limitan a una sola jornada, sino que forman parte de un trabajo más amplio con juventudes.

Cocina sin Género en Rosarito también busca prevenir violencia familiar

Aunque la actividad se centró en la cocina, el fondo del mensaje está ligado a la prevención de violencias y a la construcción de relaciones familiares más sanas. Cuestionar los roles tradicionales dentro del hogar puede parecer algo pequeño, pero tiene impacto en la forma en que niñas y niños entienden la igualdad, el cuidado y la convivencia.

En ese marco, autoridades municipales sostuvieron que enseñar a las nuevas generaciones a compartir responsabilidades puede ayudar a reducir prácticas que reproducen desigualdad o que colocan todo el trabajo doméstico sobre una sola persona, generalmente una mujer.

Uno de los testimonios compartidos durante la jornada fue el de Johanata Alexander, joven con tres años dentro del programa, quien dijo que su paso por la Policía Juvenil ha influido en su disciplina y en su desarrollo personal. Su experiencia fue presentada como ejemplo del impacto que estas actividades pueden tener en la formación de adolescentes.

Más allá de una práctica puntual en la cocina, la jornada dejó claro que hablar de igualdad en las tareas del hogar sigue siendo una conversación necesaria en la formación de nuevas generaciones.

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